Relato corto: El circo de la vida.

El reflejo del espejo te habla de un hombre cansado, que lleva una vida dura y una rutina agotadora. Te presenta, como cada mañana, a un hombre al que ya no le gusta su trabajo, un hombre aburrido de convivir día a día con las mismas personas, hastiado de compartir viaje con gente a la que no soporta y que, la mitad de las veces, no comprende su arte. En sus ojos apagados y sin brillo ves el abandono del que ha renunciado ya a hacer algo por cambiar todo lo que no le gusta de su vida, del mundo en general.

En su entrecejo fruncido encuentras el hartazgo del que, sin esperanza, se limita a dejarse llevar por la corriente y no pensar, ni desear, ni aspirar a nada más sino repetir la misma función día tras día. En sus labios apretados, puedes ver claramente la decepción y tristeza contenidas de quien sabe que podría haber logrado mucho más, y que no comprende por qué al final, se conformó con lo que ahora tiene. No vivir, sino actuar.

La pintura va moldeando ese rostro, y la historia que te cuenta cambia poco a poco. Tan despacio que apenas te das cuenta. Blanco sobre la piel, y el ceño fruncido lo tapa un bonito sombrero multicolor, a juego con el traje de brillantes ornamentos. Rojo sangre sobre los labios hasta que muestran la gran y feliz sonrisa de todos los días. Parece una sonrisa real, tan roja, tan llena de vida, que olvidas que hace un instante aquellos labios te decían todo lo contrario. El brillo de sus ojos bordeados por el maquillaje negro ya no te parece abandono, ni resignación, sino esperanza. Felicidad.

Al otro lado del espejo sigo estando yo, pero tú eres moldeable; tú eres el público, y no notas la diferencia.

Sé lo que estás pensando: es divertido ser un payaso. Me lo dicen todos. “Haces reír a la gente”. Sí, os hago reír. Y todos veis en mí la felicidad que en apariencia transmito. Pero yo sé que vuestras risas son como ese reflejo del espejo, como la felicidad del payaso de circo. Están ahí, pero no son de verdad.

Salgo a la pista y sin apenas hacer nada, las risas ya inundan la carpa.

—¡Qué comience la función! —grito. Como siempre, alguien que no soy yo, os sonríe desde mi rostro. Y tú te ríes. ¿Por qué? Eso no importa. De repente, crees ser feliz—. Bienvenidos al circo de la vida.

Si has llegado hasta aquí, sigue un poco más: deja un comentario. ¿Qué te ha parecido el relato? ¡Gracias!

14 comentarios:

  1. La vida nómada no puede ser fácil y rodeado siempre de la misma gente… cómo no te guste tu profesión, ¡¡que horror!!

    Me gusto la historia, corta pero contundente.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tienes razón, pero para mí, es aplicable a todas las vidas, no sólo la nómada. Vivir sin nada que te motive (sea tu profesión o algún hobby), es horrible. Y es algo que ocurre mucho por desgracia.

      Muchas gracias, me alegra que te gustase. Gracias por comentar siempre <3

      Eliminar
  2. Muchas gracias por compartir el relato, me ha gustado mucho.
    Me toca bastante de cerca la temática en realidad, muchas veces me he visto forzada a tener que erguir una fachada como esa, fingir felicidad cuando en realidad por dentro es todo muy diferente.
    Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias a ti por comentarlo :)
      Te entiendo lo que quieres decir, yo por suerte no tengo que ponerme muchas máscaras, pero siempre hay ese momento en que tienes que fingir que te gusta algo, o que te diviertes, o que soportas a alguna persona. O simplemente acallar algunas o muchas cosas que te gustaría decir, sólo porque no es el momento o la compañía adecuadas.

      Las máscaras forman parte del ser humano. Todos nos las hemos puesto alguna vez, aunque suene triste.
      Me entristece que te hayas tenido que camuflar tantas veces, pero recuerda que lo importante es sobre todo que tú misma no olvides quien eres, por muchas máscaras que haya. Los demás, que piensen lo que les dé la gana.

      Un beso y gracias por el comentario!!

      Eliminar
  3. Genial :D Las máscaras son todo en nuestra vida y lo peor es que estamos tan acostumbrados a llevarlas que ya no sabemos cuando somos nosotros y cuando estamos actuando. Este payaso tiene mucha suerte. Él sabe que le hace infeliz otra cosa es que sea un cobarde y no quiera cambiarlo (como tantos de nosotros )

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tienes toda la razón! Es un poco lo que quería reflejar. Intentaba que el payaso hablase como si fuese el reflejo de cualquiera de nosotros. Como le decía a AnGeLiTa, las máscaras forman parte del ser humano, no podemos evitarlo, pero, lo más importante es saber distinguir uno mismo, tu realidad de tu máscara. Justamente, como tú dices, ¡no olvidar cuándo estamos llevándolas! El payaso no lo olvida, y como bien dices, es afortunado por eso.

      El primer paso es encontrar todas las cosas que no nos gustan de nuestras vidas. El siguiente paso es encontrar valor para cambiarlas. Habrá que ayudar al payaso a dar el segundo paso ¿no? XD

      Gracias por el comentario JB!

      Eliminar
  4. ¿Qué es escribir bien? Cuando provocamos en quien nos lee que reflexione y se haga preguntas, que quiera leer más, que se conmueva, se ría, llore…con nuestro personaje. Tu escribes así de bien, desde hoy me declaro una fan. Saludos y enhorabuena.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. :D Muchísimas gracias de verdad. Conseguir provocar sentimientos en quien te lee es el mayor placer de escribir, y también el mayor reto, y es la muestra de que, de algún modo, estás haciéndolo bien.
      Hasta ahora nadie se había declarado fan mío en Relatea, que yo recuerde. ¡Qué emocionante!

      Saludos a ti y muchísimas gracias.

      Eliminar
  5. Me ha gustado mucho, es el detalle amplio y profundo, de lo que se siente y piensa en tan solo un momento rutinario. Porque a veces tenemos esos momentos de rutina que se convierten en "trascendentales", en los que nos ponemos a replantear nuestra vida, recordar nuestros sueños abandonados por el trabajo, nuestros anhelos, hasta nuestros más pequeños gustos, como ver un atardecer respirando aire puro, algo que se está convirtiendo en un lujo, por culpa del trabajo y la ciudad... En fin, hay momentos rutinarios que nos ponen a mil por hora nuestra memoria y nuestros sentimientos, a veces para bien, a veces para mal...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, me alegra que te haya gustado. Has entendido muy bien la idea de que es uno de esos momentos rutinarios en el que simplemente damos rienda suelta a los pensamientos y acabamos replanteándolos cosas. Sobre todo las cosas que no hemos logrado y que siguen en el fondo de nosotros intentando salir.

      Muchas gracias por comentar, de verdad :-)

      Eliminar
  6. me sigue sorprendiendo, a pesar de que leí el fragmento en el reto que nombraste me doy cuenta que leerlo completo, le ha dado un giro inesperado, de cierta forma, cortado, me dio la sensación de estar leyendo los pensamientos de Severus, ja nada que ver
    es lo que piensa alguien que sólo se sostiene por una careta, aquí la de un payaso de circo, en la vida cotidiana, demasiadas personas
    y para mi desgracia me identifique más de lo que me gustaría
    cada día se hace más monótono y aburrido, son tan pocas cosas las que me hacen reír estos días,
    ruego por que comenzar un cambio y se muy bien que solo yo puedo hacerlo
    me gusto a pesar de todo, muy bueno Mary :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Puede que cortado dé otra sensación, la verdad es que me costó elegir dónde cortar, y al final quedó así ;)

      Mis escritos inconscientemente siempre tienen algo que ver con el Severus o el Voldemort que tengo en mi cabeza, aunque no lo parezca demasiado, supongo que para la gente como tú que llevas tantos años leyéndome, son fáciles de detectar a veces, como en el principio de este relato.

      Es justamente eso, demasiada gente se esconde detrás de una careta, creo que todos en mayor o menor medida nos hemos escondido alguna vez.

      Espero que puedas lograr ese cambio que necesitas, el apoyo de los demás es importante pero, como bien dices, los cambios personales deben salir de uno mismo. Nadie mejor que tú para saber qué necesitas cambiar.

      Ya sabes que si necesitas hablar de alguna cosa, mi chat está abierto :)

      Saludos y gracias por comentar.

      Eliminar
  7. Tener un trabajo que te haga infeliz es horrible, ya que cada vez te vas a sentir peor (y lo mismo con los estudios/cosas que hagas habitualmente), pero claro, hay veces que no puedes elegir.
    Buen relato ^^
    (Soy chica potterhead)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La verdad es que actualmente estoy un pooco así, y sí, es un asco. Quién iba a decirme que este relato sería premonitorio xD Como tú dices, hay veces que no puedes elegir, o que simplemente sabes que es una racha y hay que pasarla como sea. En este relato también quería hablar un poco de cómo nos escondemos detrás de las máscaras y muchas veces fingimos que la vida nos va bien cuando en realidad no nos sentimos así.

      Eliminar