Relato corto: Lágrima de vainilla.

¡Qué ganas de llorar!, pensé mientras cerraba el libro en mis rodillas y alzaba el rostro. Por un momento me sentí perdida, pero después recordé que viajaba camino a casa, y que todo lo que había sucedido desde hacía un par de horas, sólo estaba en mi cabeza. Y en las páginas de aquel libro.

Delante de mí había un niño que llevaba unas dos horas dando gritos de emoción, relatando a viva voz todo lo que pensaba hacer en la playa con el cubo rojo y la barca nueva, y preguntando cada dos minutos si ya se podía bajar del tren. Su madre asentía sin escuchar su emocionado relato y le intentaba convencer de que faltaba poco, a lo que el niño respondía preguntando que cuánto era poco, y me miraba, girándose hacia atrás, probablemente sin verme, o tal vez intentando que yo le explicase a su madre que aquella respuesta no era en absoluto satisfactoria.

Por la ventanilla, a mi derecha, los paisajes se habían ido sucediendo a doscientos kilómetros por hora. Solitarias llanuras casi desérticas, algunas ciudades y pueblos a lo lejos, colinas y molinos de viento por doquier, dieron paso finalmente a los veraneantes del masificado paseo marítimo. Miré durante un rato cómo cambiaba el mundo, a un palmo de distancia, intentando asimilar la realidad de un simple tren en marcha. Normal. Fácil. …Aburrida.

A lo lejos se adivinaba el mar, y viajábamos paralelos a la costa. El aire estaba ya cargado, incluso dentro del tren, de esa humedad pegajosa que durante toda mi vida había asociado a mi hogar.

Disminuimos la velocidad poco después y yo aún tenía un nudo en la garganta que me dificultaba la respiración y que amenazaba con convertirse en lágrimas. Pero no se lo permití.

De haber estado sola, probablemente habría llorado sin pudor aquella muerte ficticia, sin pensar en nada más. Sabiendo que las lágrimas dejarían un hueco en mi alma que se llenaría de inmediato con el recuerdo perenne de aquel libro.

Suspiré y me puse en pie, pues entrábamos en una estación. Era mi parada. Nadie se había percatado de la traviesa lágrima que asomaba por mi ojo derecho. Me la sequé enseguida, mirando a mi alrededor, antes de que bajase por la mejilla. Metí después el billete de tren entre las páginas del libro y cogí mi mochila del compartimento superior.

El olor del mar invadió el vagón en cuanto se abrieron las puertas. Salté al andén con energía y nada más ver a mis padres saludando a lo lejos, supe que daríamos un rodeo, de camino a casa, para poner los pies descalzos sobre la arena y comprar uno de esos helados insuperables en el puesto del paseo marítimo al que llevaba acudiendo cada verano desde que tenía uso de razón.

Yo aún no lo sabía, pero a partir de entonces, cada vez que bajase de aquel tren, con la maleta en la mano, y viese a mis padres saludando desde el otro lado del andén, el olor a mar y a vainilla inundaría mis fosas nasales. Y sentiría esa opresión en el estómago que dura lo que se tarda en asimilar el final inesperado de una novela, y que se apagaría poco a poco, junto con el traqueteo del tren, alejándose en la distancia.


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21 comentarios:

  1. Q bonito! Q cierto esos viajes en los q vas leyendo y pasa algo y se te caen las lagrimitas, se te pone ese nudo en el pecho e intentas q nadie te vea llorar desconsoladamente!

    A mi me pasó eso con la Dragonlance una vez yendo en coche con mis padres, yo llorando y mi madre me pidió una botella de agua y yo gritandola q me dejara en paz xDDDD

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    1. Justamente, ese momento en que se te cae la lagrimita y lo único que puedes pensar es “¿me estará viendo alguien?” o, en su defecto “¿por qué no me habré leído este trozo en casa?” ;)

      Jajaja. Pobre tu madre… Pero te entiendo perfectamente. Yo habría hecho lo mismo xD

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  2. Si una historia te hace llorar es que es buena… me pregunto que estaría leyendo la muchacha.

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    1. Estoy muy de acuerdo con eso. Y… ¿qué crees tú que estaba leyendo? xD

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    2. La verdad me has pillado poco inspirada… ahora mismo sólo se me ocurre Romeo y Julieta…jajajaja!!!!

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    3. Jajaja. Me vale perfectamente!!

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  3. Me ha parecido un relato muy lindo e interesante. Gracias por compartirlo :)

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    1. :) ¡¡Pero qué alegría verte por aquí AnGeLiTa!! Gracias a ti como siempre por comentarlo.

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  4. hermoso :3 me hiciste sonreír… plasmaste eso que sientes cuando lees una novela que esta fascinante :p

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    1. Tú si que me hiciste sonreír, con tu comentario :D. Me hace feliz que lo hayas leído, y que te haya gustado. No es muy mi estilo, ¿no? ;) Jajaja. Pero igualmente, me encantó escribirlo. Muchísimas gracias por pasarte. <3

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  5. Aunque odio el olor a vainilla … me ha encantado !! jeje
    Me he sentido identificada, porque me ha pasado más de una vez el ver al tipo de enfrente mirarme con cara rara porque estaba con el lagrimón mientras leía.
    Has descrito tan bien la sensación cotidiana de volver a casa (en medio de tanto turista que va hacia su destino vacacional) que por un momento me he creído que eras de la costa de toda la vida ;)

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    1. Holaaaaa! Qué guay que te hayas pasado! UF, creo que parece ser algo que nos ha pasado a todas alguna vez. Somos unas sensibleras XD.

      Jajaja es que soy de la costa de toda la vida ;) Jajaja. Es broma. La verdad, normalmente odio un poco el mar. Aunque para pasar unas vacaciones cortas lo soporto. Me alegra que lo hayas leído. :)

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  6. ains, qué chuliiiiiiiiiiiiii. Escribes muy bien!!!!! Ole, ya estamos esperando el próximo relato corto! :) :) :)

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    1. Graciasss!!! Que me sacas los colores :) Pues habrá que esperar a la inspiración y ahí llegará el siguiente relato sin duda alguna!

      Muchas gracias!!!

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  7. He decidido cotillear tu blog entero y me he encontrado con este relato. ¡Es súper bonito! Gracias a dios nunca me ha pasado lo mismo que a esta chica, ya que sólo leo en mi casa, pero he entendido a la perfección como se sentía.
    (Soy chica potterhead)

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    1. Este fue el primer relato que escribí para Relatea, que era una web donde proponían un tema cada 15 días para escribir un relato de menos de 1000 palabras. Todos los demás o casi todos son de la misma iniciativa. Este tema era "viajes" y la verdad es que siempre he asociado viajes a leer, así que enseguida tuve la idea de hacer algo relacionado con lectura.
      Me alegra que nunca te haya pasado eso, porque a mí sí que me ha pasado y se pasa fatal. Yo es que soy una llorica jajaja.

      Un beso!

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  8. Bonita sensación la que te deja un libro aunque el final sea triste. Me gusta como mezclas el viaje con las emociones que está sintiendo, aunque son dos cosas completamente distintas, las entrelazas para que formen una sola situación. Tiene de alguna forma ese toque de nostalgia hacia años pasados, un regreso a casa, el reencuentro con esos olores tan conocidos y que tanto nos marcan aunque no nos demos cuenta. Contras; que a veces divagas un poco y parece que pierdes el hilo de la narración, aunque no es que esté mal, es que me desagrada mucho cuando me pasa a mí y estoy obsesionada con corregirme xD. Me encanta como siempre ;3

    PD: Hay un pequeño vándalo en el último párrafo xD A mi también se me escapa alguno jajaja pero me encanta cuando los encuentro: doble espacio ;3

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    1. ¡Hola!
      Empiezo por este y seguiré respondiendo todos tus geniales comentarios. Sí que es bonita, de hecho, a mí suelen dejarme mejor sabor de boca los libros tristes, que me hacen sentir cosas. Es muy difícil que un libro alegre o neutro me haga sentir tanto.

      No encontré otra forma de escribir un relato sobre viajes sin mezclarlo con otro tema, y lo primero que asocié a viajar fue un libro, así que 2+2.

      Sí que suelo divagar, en todos los relatos, y aunque intento corregirlo, siempre lo hago. Y eso que borro muchos párrafos jajaja. Es muy difícil para mi, divago por naturaleza. Pero bueno al menos soy consciente de ello y está guay que me lo digas para ver que vosotros también lo notáis y no es una obsesión mía.

      Me alegra que te guste, voy a corregir ese vándalo :D

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    2. Entiendo a lo que te refieres con lo de los libros tristes, A mi me pasa con las escenas extremas, aunque sean desagradables, cada vez más me gusta que me remuevan los sentimientos, que me hagan llorar de rabia, o gritar, o que me confundan o me asqueen... creo que cualquier escena narrada que logre desencadenar una emoción fuerte en el lector es una buena escena independientemente de si te guste o no lo que suceda xD hasta hace realmente muy poco evitaba llegar hasta situaciones del estilo al escribir, y me he dado cuenta de que tengo una barbaridad de barreras y zonas prohibidas cuando me pongo con una historia, y estoy pensando en empezar a echar abajo esos límites porque me molesta mucho, sinceramente, no estoy segura todavía de que vaya a ser algo bueno xD pero no me gusta toparme con un muro a la hora de escribir, por ejemplo y sobretodo con las escenas eróticas, ya que soy muy cortada y vergonzosa, pero bueno, estoy en ello xD Perdón que me voy por los cerros jajaja

      Y la verdad, yo corrijo bastante, pero borrar, lo que es borrar fragmentos y eso, rara vez... Al empezar quizá, pero suelo encaminarme bastante bien una vez empiezo.

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