Reseña (Reflexión): Hipocresía (+ ENTREVISTA a Pedro Gardner)

O CÓMO LUCHAR POR TUS SUEÑOS SIEMPRE MERECERÁ LA PENA.



FICHA TÉCNICA

Título: Hipocresía.
Autor: Pedro Gardner (Facebook / Twitter / Comprar "Hipocresía" en Ámazon)
Editorial: Dreamin'.
ISBN: 978-84-6176-013-8.
Año de publicación: 2016.
Número de páginas: 207.
Género: Social.
Resumen: Izan es un joven que malvive con poco dinero pero con la ambición de llegar más alto en su profesión: la interpretación.
Cuando se le ofrece la posibilidad de protagonizar la película del cineasta más grande del momento, se prepara para el papel con una gran fuerza de voluntad, mientras descubre el lado más hipócrita de la sociedad.



OPINIÓN


¡Muy buenos días a todos! Por fin desempolvo mi vena reseñadora y vengo con una crítica, que hace tiempo que no os traía ninguna. Tengo muchas ganas de hablaros de este libro así que, ¡empecemos!

Creo pertinente comenzar a hablar de Hipocresía mencionando lo que menos me ha gustado de su lectura, para dejar lo mejor para el final, así que tengo que decir que en un par de momentos el protagonista hizo algunos comentarios machistas que me dieron ganas de darle un sopapo. Alguien dijo una vez que el feminismo le había jodido la vida porque no era capaz de leer los libros con la misma inocencia que antaño, y creo que debo empezar a aplicarme el cuento, porque realmente fueron pequeños comentarios que en otro momento de mi vida habría simplemente pasado por alto.

Hablando de estilo, creo que Pedro ha mejorado mucho con respecto al primer libro que leí suyo, Perdida en los 80, ya que el mayor fallo que puedo sacar a su estilo en esta novela es el de repetir asiduamente ciertas palabras. La novela va al grano y no se enrolla innecesariamente como ocurría en ciertas partes de la anterior, por lo cual debo dar la enhorabuena al autor puesto que he notado una enorme mejoría en su estilo en este sentido, con respecto a su primera novela.

A nivel de personajes, el libro no tiene demasiados, sobre todo priman Izan, el actor protagonista, y Miguel, su profesor frustrado. He echado de menos representación femenina (este libro no pasa el Test de Bechdel sobre representación femenina que, para quien no sepa lo que es, hablé de él en la reseña de Los juegos del hambre).

Ahora hablemos del trasfondo del libro y de lo que me ha hecho pensar, y siento si a partir de aquí no encontráis una reseña al uso, sino una crítica o reflexión, pero simplemente he necesitado escribirla a mi manera, sin seguir ninguna pauta.

Hipocresía es una novela corta, casi un cuento, que relata la lucha de un actor alicantino por salir adelante y conseguir ganarse la vida a través de su profesión. La premisa, como va siendo habitual en las novelas que he leído del autor, me gusta bastante.

Muy a menudo se tacha a los artistas (músicos, actores, pintores, etcétera) de vagos o buscavidas, se menosprecia todo trabajo que no esté relacionado con producir algún objeto de consumo inmediato, o dar dinero a grandes multinacionales en trabajos “normales” y estables.

A mí esto me da mucha pena, y lo digo desde la experiencia propia puesto que, aunque nunca he pretendido ganarme la vida con la música (ni con la escritura), sí que he escuchado comentarios menospreciando algún concierto sólo porque lo dábamos gratis, o insinuando que pagar 5€ por un CD es inconcebible, cuando a los propios músicos este mismo CD nos había costado mucho más que eso.

Pero no estoy aquí para hacer reivindicación de las artes, ni para abrir los ojos de la gente que piratea por costumbre y que no aprecia el verdadero valor de los objetos artísticos que adquiere. Estoy aquí para hablar del libro de Hipocresía que, en realidad, creo que habla también un poco de todo esto.

Es difícil no dejarse arrastrar por la corriente de negatividad y desprecio que rodea en general las corrientes artísticas en este país, y en la novela vemos como Izan, su protagonista, actor a pesar de que no se gane la vida con ello, vive inmerso en esta negatividad. Tiene un profesor frustrado que descarga en él sus fracasos del pasado, sus propios padres ni siquiera consideran que ser actor sea una profesión, lo ven como una moda, como un pasatiempo. Y yo leyendo este libro me preguntaba ¿es eso lo que queremos? ¿Criar niños que sean todos iguales, que sólo quieran trabajar en una fábrica o en una consultora? ¿Queremos matar su vena creativa o artística antes de que nazca simplemente porque creemos que eso no les dará de comer?

No me veáis como una loca, entiendo este modo de pensar, unos padres siempre querrán lo mejor para su hijo, y asumimos que no tener un trabajo estable les traerá infelicidad pero, ¿acaso nadie se pone a pensar que trabajar en algo que no te motiva, que no te llena, que no te gusta en absoluto, también puede traer infelicidad? Tal vez tendrás dinero para pagar una casa, un coche y los gastos de luz y demás, pero, ¿y lo demás? ¿Dónde queda el luchar por los sueños?

Creo que, en esencia, este libro habla de este tema, y me parece muy bonito. Aunque tengo que decir que la narrativa empleada no lo hace bonito en absoluto. Pedro emplea en esta novela un lenguaje casi barriobajero, lleno de muletillas y localismos españoles, diría que madrileños, interjecciones como “tío” o “colega” están a la orden del día.

Así mismo, entre el elenco de personajes de la novela encontramos de todo lo que no estamos acostumbrados a ver en nuestras vidas (al menos, la mayoría), punkis, yonkis, una casa ocupa y grandes artistas que desprecian a los nuevos, sin recordar nunca de dónde llegaron ellos.

Por este ambiente nos guía un chaval que sólo quiere llegar a ganarse la vida haciendo lo que más le gusta: actuar sobre un escenario. Creo que el ambiente en el que se desarrolla la primera mitad del libro hace que incluso el lector, por mucho que quiera, no llegue a tomarse en serio la ambición del protagonista. De algún modo nos convertimos en los padres de Izan, y pensamos que sería mejor que consiguiese un curro estable en un McDonals, en lugar de perder el tiempo con sus clases de interpretación que no llevan a ninguna parte. El propio Izan, con sus preocupaciones aparentemente insulsas como conseguir dinero para tomarse unas cañas o comprarse un CD, también nos hace plantearnos por momentos si no está teniendo preocupaciones un poco banales. Si no debería, como aquel que dice, sentar la cabeza.

Y durante la segunda mitad de la novela vemos como el esfuerzo y las clases de interpretación a las que se entrega por completo, aunado con el por desgracia necesario golpe de suerte de este mundillo, le llevan a poder perseguir realmente su sueño de ser actor, y nos cierra la boca, porque sabemos que en el fondo, lo que sentimos es envidia.

El propio Pedro rescata a menudo en sus redes sociales una frase que viene a resumir el contenido de la novela y, en general, de la vida. Y yo añado, además, que si uno se da por vencido, si no sigue luchando, nunca sabrá todo lo que pudo haber conseguido:

No hay mal que por bien no venga. Y, al final, todo el esfuerzo sí mereció la pena.





ENTREVISTA AL AUTOR (PEDRO GARDNER)

Como ya escribí a grandes rasgos la vida de Pedro Gardner en la Reseña de Perdida en los 80, me he permitido la libertad de pedirle el favor de que, para no aburriros, respondiese a algunas preguntas para este apartado de la reseña.

Así pues, aquí os dejo la entrevista que muy amablemente (y extensamente) me respondió. ¡Leedla hasta el final!


Buenos días Pedro.

Antes de nada me gustaría darte las gracias por dedicar un tiempo a responder a las preguntas, y la enhorabuena por haber escrito este libro sobre un tema necesario, del que apenas se habla: la situación de los artistas en España y lo poco que se habla de ellos o se los valora.

Ahora, vamos con algunas preguntas, para que la gente pueda conocerte mejor a ti y a tu nueva novela, de una forma un poco más amena que leyendo tu biografía.




¿Por qué decidiste escribir "Hipocresía" y en concreto sobre la situación de un actor desconocido en España?

Realmente ha sido mero desahogo mío, y creo que en parte es lo que necesitamos hacer muchos escritores en nuestras novelas: desahogarnos. Tenía otros proyectos pendientes por terminar, como la secuela de ‘Perdida en los 80’ o ‘Libertad suprema’ (novela quinqui que estará lista este año, espero), pero comencé a darle forma a esta historia a finales de 2015 y, poco a poco, fui creando el argumento. En este caso, hablo de un actor porque la interpretación es un ámbito donde estoy metido, no sólo en la música. No había escrito nada sobre cine y arte dramático, así que me animé a ello, y estoy contento con el resultado.

¿Hay algún pasaje de "Hipocresía" que te costase especialmente? ¿Tuviste que documentarte para escribir la obra?

Recuerdo que me tuve que documentar un poco sobre cómo era un rodaje de televisión por dentro (no de cine, donde sí he estado en multitud de ocasiones). Todavía no había participado en determinado programa de cuyo nombre no quiero acordarme (no, no me refiero a Cuéntame), y veo que no me equivoqué con la hipocresía y mentira que hay detrás de las cámaras y el contraste con lo que luego se emite en televisión; estar ahí es ver la puta manipulación pura que hay detrás de los medios de comunicación. Como anécdota contaré que el mismo día que conseguir dar de alta Hipocresía en Amazon Kindle me fui a Madrid a grabar el programa, aunque no se emitió hasta enero.

No recuerdo ningún paisaje que me costase especialmente, de hecho, fue una novela que, por lo general, surgió de mí con todo lo que sabía, ya que está ambientada en el presente e Izan se dedica a lo mismo que yo de una manera más o menos similar.

En tus novelas tocas varios ámbitos, la crítica social siempre está presente, pero por ejemplo en "Perdida en los 80" introduces un pequeño componente fantástico. Tengo entendido que tu nueva novela, "La deuda eterna", tira más hacia la fantasía. ¿En qué género te sientes más a gusto?

La crítica social siempre la tengo presente, no puedo evitarlo. En La Deuda Eterna también hay algo de crítica social, aunque sea de fantasía, ya que el mundo fantástico está ligado a nuestra sociedad para bien o para mal. Mi intención es que el lector no sólo disfrute de la lectura, sino que también le haga pensar o razonar en ciertas situaciones (en las que luego se podrá estar de acuerdo o no).

Creo que me siento más cómodo en el género fantástico, tengo más libertad para crear yo mis propias historias y no tener que basarme en una determinada época o en un determinado lugar.

¿Qué tal está reaccionando el público con esta novela? ¿Crees que está gustando más que las anteriores?

¡Según! Creo que Hipocresía es uno de esos libros que, o te encanta, o lo odias, y no hay término medio. He escuchado a gente decir que no le ha gustado nada, y gente decir que le ha encantado, más incluso que Perdida en los 80, que gustó a tanta gente y ha llegado a la quinta edición a día de hoy.

Prácticamente he agotado la primera tirada y en breve sacaré la segunda, donde modificaré algunas cosas, para bien, en la narración. La historia permanecerá intacta, por supuesto. Se vende más lento que Perdida en los 80, pero es otro género y es otro público que el rockero.

¿Hay alguna parte de la novela con la que no estés del todo conforme?

Sí, es inevitable. Nunca se está del todo conforme con lo que se ha escrito, sobre todo si ha pasado tiempo, y, si no me pusiera un punto y final, estaría toda mi vida modificando cosas del libro y no tendría fin. Al final tienes que conformarte con lo que tienes y pensar que lo has hecho lo mejor que has podido.

Hay algo que me molestó del libro y fueron algunos comentarios machistas que hace el protagonista. ¿Eras consciente de estos comentarios?

¡Siento si te molestó! Pero bajo mi punto de vista no creo que Izan sea machista porque una pija le mire a las siete de la mañana y suelte “¡Ay, qué asco!”, y él piense, con una buena borrachera encima, un “Qué buena que estás” o “Qué polvo te echaba”, no recuerdo muy bien. Fue un momento que intenté que fuera más bien cómico por el contraste de comentarios, aunque no a todo el mundo le haga gracia, como es normal. Idem cuando Eli pasa de su cara olímpicamente y él, si no recuerdo mal, piensa que es “algo pava y bipolar”. De todas formas, agradezco el apunte y lo tendré en cuenta por si pudieran ser ofensivos.

¿Qué es lo más raro que te han dicho sobre este libro (o sobre otros que hayas escrito)?

Sobre Perdida en los 80: que qué hago escribiendo una novela sobre los 80 si no viví la década. Habrá que preguntárselo a Spielberg o a cualquier guionista/director que haya hecho una película sobre la Segunda Guerra Mundial para ver si había que haberla vivido para poder hablar de ella.

¿Qué te gusta más, terminar de escribir un libro, o empezarlo? ¿Por qué?

Supongo que terminarlo, porque, si aún no has empezado, por delante tienes todo el proceso todavía, y no sabes qué quebraderos de cabeza te va a dar. Hay libros que no cuesta escribirlos, y hay otros a los que le das mil vuelvas a las cosas, lees y relees, hasta que consigues quedar contento con el resultado (y aun así, como decía antes, es difícil quedar cien por cien conforme con tu trabajo, siempre estaría cambiando cosas). De todas maneras, el momento en que una idea te motiva lo suficiente como para sacar adelante un proyecto y desarrollarlo, también es muy importante para mí, no lo voy a negar.

En resumen: el momento en que te llega el libro a tu casa ya escrito, maquetado, diseñado y editado y lo tienes en tus manos. Ese momento de felicidad plena no lo cambiaría por nada.

Y ahora unas preguntas más personales:

¿Alguna de la vivencias de Izan con respecto a la interpretación está basada en una experiencia real?


Sí. Por ejemplo, tuve un profesor muy similar a Miguel que era cínico, borde e interesado. Entonces no lo tragaba, pero no fui consciente que acababa de crear un personaje para una novela que iba a escribir años después. Luego hay momentos en que dice que no quiere cobrar, quiere trabajar y que le vean interpretar, también me ha ocurrido a mí. En otra ocasión, comenta que sus escenas fueron eliminadas de una película amateur, de cine independiente, en la que trabajó gratis y donde casi se deja un riñón. A mí personalmente no me ha ocurrido, pero es algo tan, tan típico y tan injusto, que tuve que narrarlo también en el libro aunque fuera a modo de crítica. Así es el mundo de la interpretación, pero no te queda otra que tragar e ir a por el siguiente proyecto que te salga.

Recientemente has entrado a formar parte del equipo de Cuéntame cómo pasó, ¿has hecho algún otro papel en teatro o cine? ¿alguno de ellos te inspiró para escribir este libro?

Sí, claro, de hecho empecé haciendo teatro y estudiando artes escénicas enfocadas al escenario, pero luego me cambié a interpretación para cine y TV. He grabado muchas cosas (cortometrajes, figuraciones, obras de teatro), pero nada tan relevante como la serie de Cuéntame o el anuncio de Energy Sistem (está en YouTube) donde salimos los cuatro políticos principales y a mí me toca hacer de Pablo Iglesias, y no era la primera vez que hacía de él.

Muchos momentos, experiencias vividas y anécdotas oídas me han inspirado para escribir este libro y plasmar en frases cosas que, quizá, hasta ahora no se habían relatado en la literatura. El tema de la hipocresía no está enfocada exactamente al mundo del cine y del arte dramático, sino a la falsedad e interés de la sociedad cuando algo le conviene. Hay que llegar hasta el final del libro para entender lo que quiero contar y mostrar en esta historia. No hace falta ser actor para identificarse con Izan.

¿Qué te gusta más, escribir o actuar? ¿Con qué te quedarías de cada una de tus dos profesiones artísticas?

La escritura, quizá por ser algo más personal. De cada faceta, no puedo negar que sea ver el resultado final después del trabajo hecho.

En la interpretación, en el teatro me encantaba estar en escena y sobre todo ver que la gente disfruta con la obra. En el cine, estar en el set de rodaje junto a tus compañeros. Los rodajes son muy largos (y muy, muy lentos) y compartes días enteros con ellos y con el equipo de rodaje, por lo que acabas hablando y haciendo muchas amistades enseguida. Creo que es una de las cosas más bonitas que tiene el cine, sobre todo los que estamos empezando y que nos aconsejamos unos a otros o nos damos el número de agencias para trabajar en X serie o en X película, o nos damos entre nosotros las redes sociales para estar en contacto.

En la escritura, como comentaba antes, del momento en que una idea te motiva a desarrollarla y a sacar adelante el proyecto.

Si te pregunto cuál es la lectura que más te ha aportado, ¿cuál es el primer libro que llega a tu mente? ¿Por qué, qué crees que te aportó?

Creo que me quedaría con Harry Potter y el prisionero de Azkaban. Fue el primer libro que, con 13 años, leí bajo mi propia voluntad. Vamos, que no era de los que te mandaban en el colegio y te tenías que leer obligado. Ya había visto las dos primeras películas de la saga y me encantaron, y no pude esperar a que saliera la tercera, por lo que un día agarré el libro y empecé a leer. A partir de ahí, me aficioné a la lectura. Aprendí la base de cómo había que narrar y enfocar los conceptos que quería contar (aunque también es verdad que nunca se deja de aprender). Pero, sobre todo, me quedaría con los finales inesperados del libro y los sorprendentes puntos de giro en el desenlace. Admito que eso lo he heredado de la escuela de Rowling y es una de las cosas que más admiro de ella como escritora y que siempre intento enfocar en mis novelas. No solo limitarme a contar una historia sin más, sino que al final ocurra lo más inesperado, o que el culpable no siempre sea quien el lector sospechaba que era. Me explico, ¿no? Eso es muy de Rowling y todos los que hayan crecido con la saga de Harry Potter entenderán por dónde van los tiros.

Muchísimas gracias por dedicar tu tiempo a responder a mis preguntas, para ayudarnos a tus lectores a conocerte un poco mejor. Mucho ánimo en la escritura y suerte en todos tus nuevos proyectos.

* Las fotos de la entrada están obtenidas del facebook del autor (con permiso). Créditos a quién corresponda.

¿Habéis leído este libro? ¿Qué os ha parecido? ¿Y qué os ha parecido mi segunda entrevista? ¿Os gustaría que intentase hacer más, o preferís la biografía de los autores? ¡Me interesa vuestra opinión!

5 comentarios:

  1. Hollllaaa stiby!
    Empezare diciéndote , ya que nunca lo he hecho, que la foto es muy, muy bonita y elaborada!.
    Continuo diciendo que la verdad es que la temática la veo muy necesaria pero no me llama mucho el libro, le mando toda la fuerza y suerte para que pedro tenga todas la suerte posible con la venta de sus libros.
    Muy elaborada tanto la reseña como la entrevista, eres una artista stiby!.
    sigue así.
    besis.

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    1. ¡Hola guapa!

      Muchas gracias como siempre por leer todo lo que escribo, me hace mucha ilusión.

      Jaja ya te comenté por twitter que en realidad las dos fotos las saqué del facebook del autor (ahora he añadido una nota al final de la reseña dando el crédito). Soy malísima haciendo fotos, así que por eso normalmente ni pongo muchas ni son muy buenas. Pero bueno lo importante aquí es lo que se escribe, aunque ojalá supiese hacer fotos más artísticas.

      Muchas gracias por los ánimos y me alegra que te gustase la reseña y la entrevista, no es lo que suelo hacer pero a veces mola entrevistar gente :D

      ¡Un beso!

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    2. De nada ya sabes que es un placer !!!! Ya sabes lo que tienes que hacer si algún dia me hago blogger (giño, giño, cozado, cozado)
      Si ya me quedo claro así Pedro muy bonitas fotos XDDD
      Me ha gustado mucho...haz mas entrevistitas !!!!
      mil besos!

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  2. ¡Hola! Vaya que este es un libro que también me parece interesante debido a la temática de los artistas, que como ya mencionaste, siempre son señalados de que a lo que se dedican no es un trabajo sino que es una simple pérdida de tiempo. Otro punto que estoy de acuerdo contigo es que los padres son los que la mayoría de las veces quieren que los hijos estudien ciertas carreras que ellos desempeñan o no lograron desempeñar, mientras que los hijos tienen sus propios sueños que no llegan a cumplir con tal de complacer y hacer felices a los padres, mientras los jóvenes terminan siendo infelices.

    Me encantó la entrevista al autor, no lo conocía y espero leer sus trabajos.

    Espero que estés bien, te mando un beso enorme.

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    1. ¡Hola!

      A mí sobre todo me gustó por eso, y por cómo llega a hacerte incluso pensar así en ciertos modos (aún siendo yo parte de este mundo al tocar el bajo en una banda de rock). La verdad es que cuando llevas años ya en esto, te das cuenta de que la mayoría de la gente lo ve como un pasatiempo como mucho, en ningún caso como una profesión. El hecho de que sea prácticamente imposible ganarse la vida con lo que pagan por ello (la mitad de las veces, sale a pagar y no a cobrar), tampoco ayuda a que se vea como algo serio por la sociedad.

      Lo de los padres pasa mucho y cuando lo miras con perspectiva, es muy triste, es como si ellos quisiesen vivir lo que no pudieron en la vida de sus hijos. Es entendible, pero tendríamos que evitar ser así, por el bien de los hijos, como dices tu, que terminarán siendo infelices.

      Muchas gracias por leer y me alegra que te gustase la entrevista al autor, ¡a mí también me gustaron mucho sus respuestas!

      Espero que tú también estés bien, un beso enorme y gracias por el comentario.

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