#52RetosLiterUp #18 - Sauron se merece unas vacaciones.

Le despertaron los aullidos de los Nazgul. Llevaba miles de años aletargado, pero no necesitó más que una bocanada de aire para saber que el mundo volvía a hacerse añicos. El olor a rancio, a muerte, envidia y venganza, le mareó durante unos segundos, después se desperezó y dejó que los hilos de su conciencia vagasen libremente por La Tierra Media, analizando el alcance del desastre en el que todas aquellas especies se habían sumido a sí mismas. De nuevo.

El Nigromante, le llamaban. Pobres incautos. Comían, dormían y reían sin saber que ellos mismos eran las criaturas más peligrosas de la Tierra, sin darse cuenta de que varias especies a lo largo de la existencia del mundo habían estado a punto de acabar con todo rastro de vida. Como estaban a punto de hacer en ese mismo momento.

En tiempos de los primeros hombres, su codicia les había llevado a desear más poder del que podían soportar, y él, en un intento por hacer escarmentar a toda su especie, les había regalado aquellos anillos de poder, los nueve anillos de los hombres, sabiendo que les consumirían y acabarían desgastando sus fuerzas lo suficiente para detener sus guerras: aquel derramamiento de sangre sin sentido que estaba llevando a su raza a la extinción. Pero no había sido así.

Su advertencia había generado más codicia, sin pretenderlo había dotado a aquellos anillos con algo de su inmenso poder, que aún después de tantos siglos de existencia era incapaz de controlar del todo, y aquellos hombres habían seguido siendo codiciosos, viles, guerreros a la par que habían ganado fuerzas que usar para aplastar al resto de las especies que les rodeaban… deseosos de derramar la sangre de sus iguales y de todos los demás, para quedarse solos en el mundo, sin saber que con ello llegaría su desgracia.

Queriendo controlar esas ansias de exterminio, y viendo cómo la existencia de todas las criaturas de la Tierra Media peligraba en mitad de aquellas interminables guerras de los hombres, Sauron decidió forjar otros tres anillos, más poderosos que los nueve que anteriormente había forjado. En lugar de enfocar su utilidad al castigo y la penitencia, deseó en aquella ocasión que sus portadores aprendiesen a ver el bien del mundo, su belleza, su armonía, que amasen la Tierra y a todos los seres vivos que la habitaban. Que les cuidasen, que velasen por detener la extinción y el dolor al que la especie humana estaba catapultando todo su mundo. No pensó que hubiese una mejor raza que los Elfos para cumplir este cometido, y a ellos les entregó sus tres anillos.

Pero una vez más, se había equivocado. Durante miles de años, los tres sabios Elfos a los que otorgó el poder de la vida y la fuerza de la verdad, habían ido volviéndose cada vez más oscuros, autoritarios, descerebrados y sedientos de poder. Cuanto más tenían, más querían, más necesitaban y más derechos pensaban tener sobre otras especies, o sobre su misma raza. Llegando a una Era en que los propios Elfos, asustados, les exiliaron de sus terrenos, condenándoles a vagar sin compañía por el mundo: Reyes Elfos olvidados por toda su raza, proscritos, contaminados con la codicia y la maldad que hasta entonces sólo los Hombres habían ostentado en la Tierra Media.

Tal desastre fue lo que le deparaba el mundo tras su abrupto despertar, y Sauron supo que debía jugarse todo el futuro a una carta. Todas y cada una de las especies podrían acabar salvadas o aniquiladas dependiendo de su siguiente movimiento. Lo pensó durante varios años de batallas cada vez más cruentas y finalmente forjó un último Anillo en el fuego del odio interespecie que acababa a marchas forzadas con toda vida y esperanza. En aquel Anillo encerró todo el odio, la ira y la muerte que llevaban Eras completas asolando a todas las especies del planeta. Si aquél Anillo fuese destruido, sentenció, con él acabarían todas las maldades que le habían dado vida.

¿A quién podría hacer llegar ese anillo? Pensó. ¿Qué poderes, qué cualidades, debía tener el portador para lograr llevar a cabo su misión, sin caer corrompido por el poder de destrucción que el Anillo podría ofrecerle si lo usaba indebidamente? Decidió entregarlo a una especie pequeña, que no tuviese ansias de poder, que no desease más que una existencia pacífica, que estuviese en armonía con las fuerzas de la naturaleza y que no poseyese la codicia de los hombres ni la vanidad de los elfos. Los magos quedaron descartados, demasiado poderosos. Los orcos y los trasgos también, demasiado tontos. Pensó seriamente en los Ent, maldiciéndose por no haber caído antes en la cuenta, pero los desechó por lentos. A La Tierra Media no le quedaba tiempo suficiente, no podían esperar la salvación por parte de aquellas criaturas, porque el desastre fatal, llegaría antes que ellos.

Entonces miró a lo lejos… y encontró a los Hobbits. Seres diminutos, insignificantes, olvidados. Comían, bailaban y reían, no habían participado en ninguna batalla, apenas salían de su rincón del mundo donde reinaba la paz y la armonía. Pensó que sólo un Hobbit podría acabar con aquella locura. Y con el alma encogida depositó en sus manos toda la esperanza de la Tierra Media, con la certeza de que si aquel Anillo Único de Poder llegaba a caer en manos de un Hobbit hábil, humilde, racional y sensato, podría acabar con el desastre que habían aumentado los otros doce, revertir el mal y hacer que la Tierra se recuperase.

Decidió que viviría lo suficiente para acompañar el camino que debería emprender el pequeño Hobbit sobre el que recayese la tarea de portar tal poderoso anillo, jaula de todo el mal que pudría la Tierra. Decidió que le mostraría el modo de destruirlo, en el mismo lugar en el que había sido forjado, y que le ayudaría a luchar contra los espíritus de Los Hombres y Los Elfos corrompidos por los anillos anteriormente forjados, que intentarían desviarle de su camino, arrebatarle el Anillo Único y usarlo en su beneficio. Decidió que le haría llegar con buen pie a su Destino, rodeándole de consejeros hábiles e incorruptibles, de amigos leales hasta la muerte. Una vez viese cumplida su misión, una vez el mal hubiese desaparecido fundido en el fuego que lo había forjado, Sauron se imaginó a sí mismo cerrando los ojos y durmiendo hasta el fin del mundo. O hasta más allá todavía. Se merecía unas vacaciones.

FIN


Este relato está enmarcado en el Reto de escritura de #52RetosLiterUp. Llevaba un tiempo queriendo hacer un relato inspirado en El Señor de los Anillos, o en El Hobbit, y finalmente me he lanzado con este. No era la idea inicial, pretendía hacer el número 46, no sé bien por qué, pero finalmente al sentarme a escribir, fue surgiendo la idea para éste. Y no quise frenar a la musa. Tras varias reescrituras, aquí está el resultado. Espero que os guste.

#18 Cambio de roles. Elige una novela e intercambia los papeles de los personajes principales con los secundarios para crear una nueva ficción.


¿Qué os ha parecido el relato? Espero que hayáis pasado un buen rato leyéndolo. ¡Pronto más relatos dentro de este interesante reto! Mientras tanto, es vuestro turno de opinar en los comentarios. ¡Muchas gracias por leer!

8 comentarios:

  1. Holaaa stiby!!!
    Pues me ha resultado como estuviera entre comillas leyendo a Tolkien de nuevo!!!!
    Muy buen reto me ha recordado al tema de Jesus cuando creo el mundo y luego descanso XD tal vez te has basado en el!
    sigue asíiii lo he leido tarde pero bueno es que a veces surgen mil cosas
    besis

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    1. ¡Hola guapísima!

      Me alegra que te haya evocado la verdadera historia, compararme con Tolkien sería demasiado, pero con haberte evocado los recuerdos de este mundo fantástico, me doy con un canto en los dientes.

      Sí que está completamente inspirado en el tema de Jesús cuando creó el mundo (y luego descansó) aunque en mi caso más bien Sauron quiere arreglar el mundo y luego descansar (spoiler: no creo que lo consiga xD)

      Jajajaja cómo vas a haberlo leído tarde si hacia un día que lo había subido jaja. De momento sólo lo has comentado tu, de hecho <3

      Un besazo!

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  2. Hombre esta bastante bien inspirado.
    Si si esa parte la entendí pero digo se ha basado en Jesús seguro!
    Ya pero lo suelo leer na mas lo subes pero es que llevo unos días que ya sabes...perdóname!
    besis.

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    1. No hay nada que perdonar jeje. Si sieeeempre lees todo lo que escribo!! :)

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  3. ¡Holaa!
    Soy nueva por tu blog :)
    Que genial el relato *_* Me ha encnatado, quiero maaas
    Besitos^^

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    1. ¡Hola! Qué ilusión que hayas llegado al blog y dejes un comentario. Muchas gracias.

      Me alegra que te haya gustado :)

      Hay muchos más relatos en la sección de relatos del blog, tienen una pequeña descripción para que sepas si te apetece leer alguno en concreto, aunque ninguno es continuación de este ;-)

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  4. ¡Hola, Stiby! Me he imaginado a Sauron con unas pantuflas y con una bata, quejándose por todo y cruzando el cinturón de la bata en plan "asco de mortales, me tienen frito. Yo les he dado todo y mira, ni las gracias me dan. Desagradecidos" XD El relato me ha gustado mucho, ahora tengo ganas de volver a ver El Hobbit *^* (me gustan más que ESDLA, no sé por qué, si se lo inventan todo XD)

    ¡Besos!

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    1. ¡Hola Cristina!

      Muchas gracias por leer el relato. Jajajaja la imagen mental de Sauron en pantuflas quejándose por todo es...perturbadora. En ocasiones como ésta preferiría no tener tanta imaginación jaja. Muy random todo. Me encanta producir esas imágenes mentales.

      Por otro lado, si tienes ganas go ahead! Y pon la peli. Yo la verdad es que no disfruté mucho de la única peli del hobbit que vi, la primera. Pero el libro me gustó muchísimo y lo he releído, junto con los 3 de esdla. Bueno. A veces las pelis o libros nos gustan, simplemente y no hay que buscar motivos. A mi las 3 de esdla me gustaron micho también,el Hobbit lo malo es que se me hizo muy lenta. Creo que debería haber sido sólo una peli y no tres, habría sido mucho mas interesante :(

      Gracias por leer y comentar. Me hace especial ilusión en los relatos. Un besito.

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