#AdoptaUnaAutora #5 - La voz de Svetlana Alexiévich. (Citas de sus libros)

Y UNA PEQUEÑA ANÉCDOTA SOBRE CÓMO CONOCÍ A SVETLANA ALEXIÉVICH


El otro día leí un tweet de una web de lectores en el que aparecía una cita con el nombre de su autor (que no mencionaré aquí, no vaya a ser que le convoque). La cita me llamó la atención de inmediato porque me sonaba muchísimo, y pensé, esto lo he leído yo en algún sitio. Y no era precisamente de ese autor, estaba segura.

Pensando, pensando, algo encajó en mi mente y recordé que había sido en el prólogo de La guerra no tiene rostro de mujer, de Svetlana Alexievich. Y no por primera vez agradecí haber puesto los posits, pues tardé medio minuto en encontrar la cita que buscaba, que era esta:

La dificultad adicional es que hablamos del pasado con el lenguaje de hoy. ¿Cómo se podrán transmitir los sentimientos de entonces?

Svetlana Alexievich – La guerra no tiene rostro de mujer


Yo no tenía pensado hacer más entradas sobre Alexiévich en un tiempo, porque quería que la siguiente fuese la reseña de Los chicos de zinc, pero acabé un poco drenada emocionalmente con los dos libros que leí suyos y necesitaba darme un poco de espacio. Por supuesto, esto no quita que para mí todos los libros que he leído suyos sean claros merecedores de las 5/5 estrellas. Pero en fin, que de repente me encontré en esa situación, viendo una frase de Svetlana en labios de un escritor machista, y pensé, ¡qué narices! ¡Vamos a difundir la palabra de Alexiévich, que parece que hace falta!

Y aquí estoy hoy, a parte de haber respondido a ese tweet con la cita que Alexiévich escribió unos 30 años antes que la que se mencionaba (aproximadamente, pues no he mirado las fechas exactas), he querido traeros algunas de las citas que tengo marcadas en los libros y que no he escrito en ninguna de las anteriores entradas.

¿Me quedé sin posits leyendo a Svetlana?
Me quedé sin posits leyendo a Svetlana


Antes de empezar, os contaré una curiosidad sobre mi adopción de Svetlana Alexievich ya que tiene su pequeña historia, a mí me gusta pensar que, de alguna manera curiosa, estaba destinada a conocerla para poder adoptarla.

En 2016, antes de conocer el proyecto #AdoptaUnaAutora (probablemente antes de que éste fuese público, pues nació a finales de ese año) vi en el blog Divagaciones de una Poulain un reto de lectura de su creación que consistía en leer un libro de cada premio Nobel (en ésta entrada lo presenta Nea)

Para los que me conocéis, sabréis que soy una adicta a este tipo de cosas, así que me interesó el reto desde el principio. Me propuse hacerlo y para ello comencé por hacer una lista de todos los Premios Nobel de Literatura (tengo una entrada en borrador desde entonces, que contiene dicha lista). Entonces vi los porcentajes. Nunca me lo había planteado. Fue una especie de catarsis, no entendía nada, ¿por qué había tan pocas mujeres? Decidí que no haría el reto a corto plazo. Que en su lugar leería a LAS premios Nobel. Empecé por Svetlana... Y me quedé embobada con ella hasta hoy. Algún día prometo seguir conociéndolas a todas.

Si queréis leer más sobre esta maravillosa escritora, ganadora del Nobel en 2015 y que nos acerca la cotidianidad de eventos tan históricos como lo son la II Guerra Mundial o la desgracia de Chernobil, podéis ir a las anteriores entradas que escribí sobre ella. En las reseñas también señalo algunas citas que no encontraréis aquí, por no repetirme:

  • Entrada #1: Reseña de Voces de Chernóbil (Svetlana Alexiévich)
  • Entrada #2: ¿Quién es Svetlana Alexiévich?
  • Entrada #3: Reseña de La guerra no tiene rostro de mujer (Svetlana Alexiévich)
  • Entrada #4: Bibliografía de Svetlana Alexiévich

    Ahora, sin más dilación, os dejo con algunas citas de los dos libros que he leído de Alexiévich. Para que las tengáis a mano en caso de que os sintáis tentados a citar a un Señor™ que dijese algo parecido o igual, muchos años más tarde. Hay que tener en cuenta que los libros de Alexiévich son entrevistas a muchas personas, así que la mayoría de las citas, son solo transcripciones. En cuyo caso, pondré el nombre de la persona que lo dijo.

    Esta gente se está muriendo, pero nadie les ha preguntado de verdad sobre lo sucedido. Sobre lo que hemos padecido. Lo que hemos visto. La gente no quiere oír hablar de la muerte. De los horrores.
    Pero yo he hablado del amor… de cómo he amado.

    (Svetlana Alexievich) Liudmila Ignatenko (esposa del bombero fallecido Vasili Ignatenko) – Voces de Chernóbil


    La gente mayor, cuando se marchaba evacuada y aún sin saber que era para siempre, miraba al cielo y se decía: «Brilla el sol. No se ve ni humo, ni gases. No se oyen disparos. ¿Qué tiene eso de guerra? En cambio, nos vemos obligados a convertirnos en refugiados…». Un mundo conocido… convertido en desconocido.

    Svetlana Alexievich – Voces de Chernóbil


    En una ocasión me vino a ver un periodista alemán y me preguntó: «¿Habría llevado usted a sus hijos donde hubiera peste y cólera?». Qué peste ni qué cólera. Este miedo de aquí yo no lo conozco. No lo veo. Y no lo tengo en mi memoria.
    A quien temo es a los hombres. A la gente armada.

    (Svetlana Alexievich) Familia K-v. Madre e hija – Voces de Chernóbil


    ¿Quiere saber la verdad? Siéntese a mi lado y apunte. Pero nadie va a leer un libro así.
    Mejor sería que nos dejaran en paz. Nosotros hemos de vivir aquí.

    (Svetlana Alexievich) Arkadi Pávlovich Bogdankévich, médico rural – Voces de Chernóbil


    Nos echan en cara: «Estáis enfermos por culpa de vuestro miedo». Debido al miedo. A la «radiofobia». Entonces, que me expliquen por qué los niños enferman y se mueren. Los niños no conocen el miedo, aún no lo entienden.

    (Svetlana Alexievich) Maestra Nina Konstantínova (enseña literatura) – Voces de Chernóbil


    —Los niños dibujaban Chernóbil. Los árboles en los cuadros crecían con las raíces hacia arriba. El agua en los ríos era roja o amarilla. Dibujaban algo y al verlo se ponían a llorar.

    (Svetlana Alexievich) Nina Prójorovna Kovaliova, esposa de liquidador – Voces de Chernóbil


    Como caídos del cielo, nos venían a visitar reporteros de los periódicos. Sacaban fotos. Con temas inventados. Uno tomaba la ventana de una casa abandonada, le colocaba delante un violín. Y titulaba aquello «Sinfonía de Chernóbil». Cuando allí no había necesidad de inventar nada. […]
    Esta es mi historia. Se la he contado. ¿Por qué me he hecho fotógrafo? Porque me faltaban palabras.

    (Svetlana Alexievich) Víktor Latún, fotógrafo. – Voces de Chernóbil


    [Los políticos] No comprendían que la física era algo que realmente existía. Que había una cosa llamada reacción en cadena. Y que no había orden ni disposición gubernamental que pudiera cambiar esa física. El mundo se fundamenta en ella y no en las ideas de Marx.

    (Svetlana Alexievich) Vladimir Matvéyevich Ivanov, ex primer secretario del Comité Regional del Partido de Slávgorod – Voces de Chernóbil


    ¿Le he contado que estaba rigurosamente prohibido hacer fotografías junto al reactor? Solo se podían hacer con un permiso especial. Te retiraban las cámaras. Antes de partir, registraban a los soldados, como en Afganistán, no fuera a ser que se filtrara alguna foto. A los cámaras de televisión, la KGB les retiraba las cintas. Y se las devolvían veladas. Cuántos documentos destruidos. Cuántos testimonios. Perdidos para la ciencia. Para la historia. Sería bueno encontrar ahora a los que dieron aquellas órdenes.

    (Svetlana Alexievich) Irina Kiseliova, periodista – Voces de Chernóbil




    Los libros que hablan de las guerras son incontables. Sin embargo… siempre han sido hombres escribiendo sobre hombres, eso lo veo enseguida. Todo lo que sabemos de la guerra, lo sabemos por la «voz masculina». Todos somos prisioneros de las percepciones y sensaciones «masculinas». De las palabras «masculinas». Las mujeres mientras tanto guardan silencio. Es cierto, nadie le ha preguntado nada a mi abuela excepto yo. Ni a mi madre. Guardan silencio incluso las que estuvieron en la guerra.

    Svetlana Alexievich – La guerra no tiene rostro de mujer


    No estaría mal escribir un libro sobre la guerra que provocara náuseas, que lograra que la sola idea de la guerra diera asco. Que pareciera de locos. Que hiciera vomitar a los generales…

    Svetlana Alexievich – La guerra no tiene rostro de mujer


    Durante la guerra cambié tanto que, cuando volví a casa, mi madre no me reconoció. (Svetlana Alexievich) Ksenia Serguéievna Osádcheva, soldado, administrativa – La guerra no tiene rostro de mujer


    Siempre que miro esas fotografías me sorprendo. Saul se las enseñó a nuestra nieta de seis años, y la niña me preguntó: «Abuela, antes eras un chico, ¿verdad?» […]

    En una ocasión invitaron a cien soldados de la Marina, veteranos de la Gran Guerra Patria, a Sebastopol, la ciudad de la gloria naval rusa. Fue con motivo de las celebraciones del Trigésimo Quinto Aniversario de la Victoria. Sólo había tres mujeres. Dos éramos mi amiga y yo. El almirante de la Marina nos hizo una reverencia a cada una, nos dio las gracias en público y nos besó las manos. ¡¿Acaso se puede olvidar algo así?!

    (Svetlana Alexievich) Olga Vasílievna Podvishenskaia, sargento de unidad de la marina – La guerra no tiene rostro de mujer


    Actualmente… me vienen a ver los periodistas y me preguntan: “¿Usted fotografió a los muertos? Tras un combate…”. Si me pongo a buscar… tengo pocas fotografías de la muerte… Si alguien moría, los chicos pedían: “¿Le hiciste alguna fotografía cuando estaba vivo?”. Les queríamos vivos… sonrientes…

    (Svetlana Alexievich) Elena Vilénskaia, sargento, escribiente – La guerra no tiene rostro de mujer


    Me casé el 1 de mayo… Y el 22 de junio empezó la guerra. Llegaron los primeros ataques desde el aire. Yo estaba trabajando en el orfanato para niños españoles, los habían alojado en Kiev. Fue en 1938. La guerra civil española… Nosotros no sabíamos qué hacer, pero los niños españoles empezaron a cavar zangas en el patio. Ya lo habían vivido…

    (Svetlana Alexievich) Valentina Kizmínichna Bráthikova-Borshévskaia, teniente, comisaria política del destacamento de lavandería de campaña – La guerra no tiene rostro de mujer


    Llegué a Berlín. En la pared del Reichstag escribí: “Yo, Sofía Kuntsévich, he venido hasta aquí para matar a la guerra”.
    Me pongo de rodillas ante cada fosa común… De rodillas…

    (Svetlana Alexievich) Sofía Adámovna Kuntsévich, cabo, instructora sanitaria de una compañía de tiradores – La guerra no tiene rostro de mujer


    —Ya sé por qué no te agachas cuando nos disparan. Quieres que nos maten a las dos a la vez —me dijo mi niña de cuatro años. Pero en realidad era porque no me quedaban fuerzas, si me hubiese tumbado, no me habría levantado.

    (Svetlana Alexievich) Raisa Grigórievna Josevnévich, guerrillera – La guerra no tiene rostro de mujer


    Éstas son algunas de las frases que marqué en mis libros. Me he saltado varias que no se entienden sin el contexto, para no saturar. Y para dejaros que las leáis vosotros mismos, porque no me cansaré de repetir: leed a Svetlana Alexiévich. Escuchad todas esas voces silenciadas. Es una manera fascinante de conocer la parte oculta de la historia. No diré "la verdad", porque creo que no hay una verdad absoluta, pero sí que es la verdad de quien la cuenta, porque es su vida. Y contiene la verdad que a muchos se les negó durante mucho tiempo, tanto en Chernóbil como a las mujeres que combatieron en la IIGM. Y todos ellos merecen ser escuchados.


  • Espero que os haya resultado interesante y que, si todavía no lo habéis hecho, os haya animado a leer estos libros. Son unas voces históricas que, como poco, merecen ser escuchadas.

    3 comentarios:

    1. Hollaaaa Stiby!
      Como bien prometí por aquí ando!
      La verdad es que lo único que puedo decir es que esta autora parece muy dura, no sé si en algún momento de mi vida tendré fuerzas para leerla, se que no he vivido en mis carnes guerras pero hay cosas que si me han marcado y últimamente quiero más alegrías que penas en mi vida.
      Pero obviamente a alguien así hay que leerla, buscare fuerzas.
      Muy interesante como siempre aunque para mi personalmente algunas sin contexto no las he entendido muy bien pero tal vez es cosa mía.
      El último párrafo que has escrito me ha encantado.
      como siempre sigue así
      besis.

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      1. Hola guapa, vaya maratón a responder tus comentarios jeje.
        La verdad es que es una autora muy dura y creo que el último libro que he leído suyo (Los muchachos de zinc, del cual aún tengo que hacer la reseña) no lo he disfrutado tanto por haber leído ya hace relativamente poco los dos anteriores de ella. Así que haré esa reseña y ya no haré más entradas de la autora para la iniciativa porque no hay más libros de momento que quiera leer suyos por lo menos hasta dentro de un añito o dos.
        Creo que también estoy en la fase de querer alegrías más que tristezas y por eso quiero dejar de leer a Svetlana por un tiempo.

        Lo malo de las citas es que a veces sin el contexto no marcan tanto, pero las mejores y que se entendían en individual ya las fui poniendo por las reseñas, por eso para esta entrada quedan algunas que me gustaron pero que no puse en las reseñas precisamente por eso.

        Ahora releyendo el último párrafo también me gusta mucho a mí, gracias por tus palabras. Un besazo enorme y gracias de verdad por leerme y comentar siempre. Eres un amor. Un besazo.

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      2. Jjejejeje es que me pongo a hacerlos todos porque se me va la bola y el sentido de pasar el tiempo y luego me encuentro muchos XD.
        Si es que para penas ya esta la vida...pero bueno de vez en cuando no esta mal....yo a ver si la empiezo algún día.
        Es que eres arte XD y el arte gusta!
        besis.
        Pues si, además yo es que no soy la típica que guarda tampoco citas y eso..

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