#AdoptaUnaAutora #1 - Reseña: Voces de Chernóbil (Svetlana Alexiévich)

CRÓNICA DEL FUTURO



FICHA TÉCNICA

Título: Voces de Chernóbil (Crónica del futuro).
Autora: Svetlana Alexiévich.
Editorial: DEBOLSILLO.
ISBN:978-84-9062-440-1.
Año de publicación: 1997.
Número de páginas: 406.
Género: Ensayo.
Resumen: Chernóbil, 1986. « Cierra las ventanillas y acuéstate. Hay un incendio en la central. Vendré pronto. » Esto fue lo último que un joven bombero dijo a su esposa antes de acudir al lugar de la explosión. No regresó. Y en cierto modo, ya no volvió a verle, pues en el hospital su marido dejó de ser su marido. Todavía hoy ella se pregunta si su historia trata sobre el amor o la muerte. Voces de Chernóbil está planteado como si fuera una tragedia griega, con coros y unos héroes marcados por un destino fatal, cuyas voces fueron silenciadas durante muchos años por una polis representada aquí por la antigua URSS. Pero, a diferencia de una tragedia griega, no hubo posibilidad de catarsis.


OPINIÓN

Lo primero que me gustaría decir es que este libro tal vez no sea para todo el mundo. Bien por el tema que trata, bien por su tono, es muy diferente a otros libros.

Se trata de una recopilación de relatos narrados de forma oral que Svetlana Alexiévich se encargó de escuchar de boca de los afectados y transcribir para conformar este libro, por lo que el tono del mismo es diferente a cualquier otra cosa que yo había leído antes. Hay pausas, puntos suspensivos, repeticiones de palabras que ningún escritor se permitiría en otro tipo de libro. Sin embargo, en Voces de Chernóbil este tono consigue su objetivo: reflejar el compendio de voces que conforman la parte humana de la catástrofe. Si alguien va a leer este libro buscando datos o explicaciones sobre el número de muertes, la cantidad de radiación o las causas del accidente, entonces le aconsejo que se dé la vuelta y se olvide de él, ya que no encontraréis nada de esto en la novela.

Ahora bien, gracias a este tono y enfoque diferente, refleja con fidelidad el sentir y pensar de las personas de a pie a quienes le tocó vivir una de las grandes catástrofes de la era moderna: la catástrofe nuclear de Chernóbil. Refleja claramente que eran gente normal y corriente, a la que le tocó vivir algo que ni entendían ni se molestaban por entender, pero cuyas consecuencias les rodearon y rodearían durante toda su vida.

Quien más quien menos ha oído hablar de la explosión y el incendio que se produjo en la planta nuclear en 1986 (yo ni siquiera había nacido y sin embargo recuerdo escuchar hablar de ello durante mi infancia), y no creo que exista nadie que no haya escuchado alguna vez el nombre de Chernóbil. Que por cierto, es una ciudad de Ucrania, y no el nombre de ninguna enfermedad. Pero encontrar a alguien que haya oído hablar del tema desde el punto de vista de los afectados directos, es ya más complicado. Esto es lo que busca este libro, y creo que lo consigue.

A mí personalmente me ha encantado, es de los mejores libros basados en hechos reales que he leído. Es una lectura dura, pero necesaria, que te hace entrar en el corazón de los habitantes de Chernóbil y en sus cerebros, verlo todo desde su punto de vista. Es una sensación extraña que es difícil sentir con casi ningún libro.

No he leído ningún otro libro sobre Chernóbil, pero creo que puedo afirmar que este libro es diferente a muchos otros en un sentido: no busca culpables, simplemente le da voz a los afectados. Creo que eso es bueno, porque los culpables poco importan ya, y los afectados deberían importarnos siempre.

Sin casi pretenderlo, al hablar de los liquidadores, soldados que se presentaban voluntarios para apagar el fuego o realizar tareas cerca del reactor en llamas (como quitar la tierra contaminada a palazos, organizar las evacuaciones o intentar sofocar el incendio de todos los modos que se les ocurría) ilustra increíblemente el modo de pensar de los habitantes de la antigua URSS, cómo se sentían parte de un todo y no entes individuales, cómo este sentimiento les ayudaba a sacrificar sus vidas en beneficio de la nación, para salvar las de otras personas, sin hacer preguntas.

Aunque esto era también una variante más de la barbarie: esa falta de miedo por tu propia vida.

Siempre decimos “nosotros” y no “yo”: “Nosotros mostramos el heroísmo soviético”, “Nosotros os enseñaremos el carácter soviético”. ¡A todo el mundo! ¡Pero ésta soy yo! ¡Y yo no quiero morir! Yo tengo miedo. (NATALIA ARSÉNIEVNA ROSLOVA, Presidenta del Comité de Mujeres de Moguiliov, “Niños de Chernóbil”)


Algunas de las voces hablan también de los deficientes procedimientos que se siguieron tras el accidente. Por poner un ejemplo: los medidores de radiación que el gobierno repartía, no llevaban carga inicial. Engañaban así a la población y los trabajadores (estos medidores necesitan ser cargados con una dosis de elemento radiactivo para poder detectar radiación, si esto no se hace, no funcionan). Este ejemplo, entre tantos otros, ilustra cómo los poderosos condenaron a la población a base de desinformación y difundiendo un falso mensaje de tranquilidad, fingiendo que lo tenían todo controlado para que no cundiese el pánico y pudiese desmoronarse su estructura de poder (aunque, por lo que se vio después, es posible que no consiguiesen su objetivo, pues los historiadores dicen que la catástrofe de Chernóbil pudo ser una de las principales causas de la caída de la URSS).

Nadie hablaba de la radiación,… sólo los militares iban con caretas. La gente de la ciudad llevaba su pan de las tiendas, las bolsas abiertas con los bollos. En los estantes había pasteles… La vida seguía como de costumbre. Solo lavaban las calles con un polvo blanco. (LIUDMILA IGNATENKO, Esposa del bombero Vasili Ignatenko)


Central de Chernóbil en 1986
Al hablar de la propia Central, y de los muchos trabajadores de aquél lugar que no tenían estudios ni conocimiento alguno de física nuclear, muestra la negligencia que se cometió ya desde el inicio, sin prever las medidas de precaución necesarias para un trabajo de tal peligro potencial como es mantener una Central Nuclear. Y cómo esta negligencia se vio potenciada por el silencio que se instauró a instancias del Gobierno entre los que sí entendían lo que estaba pasando.

La mayoría de los dirigentes no quería saber nada, nada de física ni de matemáticas. Todos ellos habían acabado la escuela superior del Partido, pero allí solo les enseñaban una asignatura: el marxismo. Cómo animar e inspirar a las masas. El pensamiento de los comisarios. (SLAVA KONSTANTÍNOVA FIRSAKOVA, Doctora en ciencias agrícolas)


Un dato muy curioso y que llamó poderosamente mi atención, es que en muchos de los testimonios aparece la idea de una diferenciación del átomo: para los Bielorrusos era inconcebible que el átomo de la paz, como llamaban al átomo de su central, pudiese matar gente como había hecho el átomo de la guerra en Hiroshima o Nagasaki. Simplemente, no lograban entenderlo, a ellos les habían hecho creer que eran átomos diferentes. Que no servían para lo mismo. Esta idea es algo que me ha llegado al alma, porque se repite testimonio tras testimonio. La gente, simplemente, no podía concebir que aquello estuviese ocurriendo. Se negaron a creerlo durante las primeras horas. Incluso salían a los balcones a apreciar los colores cambiantes del cielo y de las llamas, mientras el reactor ardía y liberaba residuos radiactivos que acabarían matando o arruinando la vida de muchos de los allí presentes.

Esta idea es sin duda interesante, porque en cierto modo refleja una realidad, que hace que la catástrofe de Chernobil sea más difícil de sanar que las consecuencias de las bombas nucleares de una guerra. Porque no fue una acción premeditada del Ser Humano, sino un desgraciado accidente. Y eso hace que todo sea más duro, porque cuando intentas entenderlo, simplemente, no puedes.

Cuando comprendí esto experimenté una fuerte conmoción. Yo misma descubrí algo. Comprendí que Chernóbil se hallaba más allá de Kolimá, de Auschwitz. Y del Holocausto. ¿Me expreso con claridad? El hombre armado de un hacha y un arco, o con los lanzagranadas y las cámaras de gas, no había podido matar a todo el mundo. Pero el hombre con el átomo… En esta ocasión toda la Tierra está en peligro. (LIUDMILA DMÍTRIEVNA POLÉNSKAYA, maestra rural)


Podría seguir hablando horas sobre este libro, sobre los testimonios que en él se recogen, sobre como da voz a las mujeres al igual que a los hombres, a los maestros al igual que a los soldados o a los niños, sobre cómo no diferencia entre unos y otros al igual que no los diferenció la radiación. Podría hablaros sobre lo que lloré con el primero de los testimonios, una mujer que perdió a su marido, bombero, después de 14 días de lucha, y a su hijo, que llevaba dentro. Podría hablaros sobre cómo lloré leyendo su historia, que podría haber sido la de cualquiera, porque me sentí ella, porque me hizo estar allí y sentir, como ella decía, que simplemente era una mujer que había amado y a la que la vida se lo había arrebatado todo. ¿Qué culpables va a buscar esa persona? Ya no quedan culpables, solo queda una cosa: aprender a vivir con las consecuencias de aquél desastre, cuyo final, ni nosotros, ni nuestros hijos, ni nuestros nietos, ni los nietos de estos últimos, llegarán a presenciar. Pero no os hablaré más de nada de esto, y me limitaré a recomendaros que, si os llama la atención, os lancéis a leer este gran libro de la ganadora del Nobel de Literatura 2015.

Los héroes de Chernóbil tienen un monumento. Es el sarcófago que han construído con sus propias manos y en el que han depositado la llama nuclear. Una pirámide del sigo XX. (SVETLANA ALEXIÉVICH)


No puedo menos que darle 5/5 estrellas a esta obra, cuyo contenido documental es valiosísimo y que me ha hecho sentir tanto. Ha sido de hecho mi libro favorito de 2016 como podéis ver en esta entrada. Ninguna distopía, ningún libro de ciencia ficción, podrá nunca superar lo que logra el Ser Humano sin pretenderlo, en cuestión de desolación y dolor. Solo nos queda pues asumirlo, y aprender a vivir con ello.




¿Habéis leído este libro? ¿Qué os ha parecido? ¿Conocíais a Svetlana Alexiévich? ¿Qué libros suyos me recomendáis? Cualquier cosa sobre la entrada o la autora que he adoptado me interesa, así que, ya sabéis ¡dejad vuestra opinión en los comentarios!

12 comentarios:

  1. Holllaaa! he tenido un par de días de locos y hoy mas pero bueno aquí estoy !
    creo que este libro hay simplemente que leerlo porque por mas que me dicen tus palabras creo que me dicen poco...! no se si me explico bien..pero bueno aun así ya hace tiempo que lo tengo en la lista de futuras lecturas aunque no se si lo conseguiré pero bueno....
    Por cierto he estado a punto de no leer la reseña ya que los libros sobre todos que quiero leerme no quiero saber ni un ápice pero bueno me alegro haberme lanzado porque me han entrado aun mas ganas.
    sigue así....buena autora adoptada.
    besis!

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    1. Vas a acabar hoy hartita de mí, pero es que ya que tenía un rato he decidido responder todos los comentarios pendientes, así que, allá vamos.
      Es muy cierto eso que dices, es un libro que hay que leer. Uno de esos libros que te marcan y que luego no eres capaz de explicar por qué, sientes que hablas y hablas de él y que tus palabras no le hacen justicia. Te explicas bien, porque lo siento igual que tú con este y otros libros que he reseñado en el blog y que me han gustado mucho.

      Espero que lo consigas, la edición que tengo yo (la de la foto con los posits) es de encuadernación muy barata y no me costó ni 10€, la verdad siendo de quien es, me parece más que competitivo. Pero si no, tal vez en alguna librería de segunda mano, o biblioteca, ya sabes, seguro que hay algunas opciones, eso sí, hay que tener paciencia :D

      Creo que ser culpable de que te hayan entrado más ganas de leerlo es un gran piropo, me alegra mucho que mi reseña te haya gustado y que te haya animado a seguir dejando este libro en la lista de lecturas.

      Ahora tengo miedo con mis siguientes entradas sobre la autora, porque debería hacer una biografía y la verdad es que... ¡¡no sé casi nada de ella!! Pero es una excusa también para poder investigar y seguro que descubro muchas cosas interesantes.

      Muchas gracias por leer y por tus palabras.

      Un beso!

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  2. ¡Hola!

    Yo conocí a esta autora cuando ganó el Premio Nobel y justamente la empecé a leer con este libro.
    Desde el primer capítulo se me estrujó el corazón. Cuando terminé la lectura no pude más que reconocer la certeza del premio: forma un collage de voces que nos acercan a una tragedia.

    Luego seguí con "La guerra no tiene rostro de mujer" y "Los muchachos de zinc", de los cuales espero tu reseña para venir a comentar.

    ¡Saludos!

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    1. ¡Buenas!

      Pues es una casualidad porque es el único libro que he leído suyo y yo también la conocí gracias al Premio Nobel (de hecho, en secreto estoy mentalizándome para empezar un reto de lectura que consistirá en leer un libro de cada Premio Nobel y, en parte, ha sido gracias a este libro que estoy casi decidida a hacerlo).

      Es un libro que llega muy dentro, porque está narrado de forma tan directa, por los protagonistas, que es como decía como si ellos te estuviesen hablando directamente a tí. Es precioso y escalofriante a un tiempo. El collage de voces es perfecto.

      Los dos libros con los que seguiste son los dos que me han recomendado suyos, a parte de este. El de La guerra no tiene rostro de mujer ya me lo he comprado (compré ambos casi a la vez y de hecho hicieron en su día a Svetlana merecedora del último puesto en la lista de mis autoras más presentes en mi estantería, con dos tristes libros xd)

      Será pues el siguiente que lea (y que reseñe en el blog, espero). Si sigues por aquí, espero que te gusten las entradas que haga sobre la autora. Muchísimas gracias por leer y comentar.

      ¡Un beso!

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  3. ¡Hola! Conocí a esta autora gracias a María, pues hizo un vídeo en youtube hablando de este libro, y cada vez hacéis que tenga más ganas de leerlo. Espero hacerlo este 2017. Buena entrada. Un abrazo

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    1. ¡Hola! Yo la conocí gracias a Nea, que habló de ella en su blog, y al premio Nobel. El tema que trata llama mucho la atención y creo que casi todo el mundo empieza a leerla con este libro. Espero que puedas hacerlo en 2017, merece cada minuto, en serio.
      Muchas gracias por comentar y por leer.

      ¡Un abrazo!

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  4. ¡Hola! ya te había comentado cuánto me gustó tu entrada por Twitter pero acabo de darme cuenta de que no había entrado en tu blog a escribírtelo "en persona". Pues eso, que ¡me encantó! Ya conocía a tu autora pero me ha encantado leerte porque me das otra perspectiva, otra forma de leerla, y ¿cómo no? me das más ganas aún de seguir leyéndola en 2017. ¡Espero pronto tu nueva entrada!
    Un abrazo

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    1. ¡Hola! Sí que me lo habías dicho por Twitter, pero siempre alegra más recibir un comentario, así que gracias :)

      Me alegra mucho que te gustase, es muy difícil para mí escribir sobre un libro que me ha gustado tanto, siento que no le hago justicia. Pero al menos sé de algunas personas que tengo en comentarios como en persona me han dicho que mi entrada les ha dado ganas de leer el libro, al menos sé que ha servido para hacerle llegar esta escritoras a ellos y, quién sabe, tal vez también les encante :)

      Yo también tengo muchas ganas de seguir leyéndola y creo que después del libro que estoy leyendo actualmente, empezaré con "La guerra no tiene rostro de mujer". Aunque en la siguiente entrada debería hablar sobre Svetlana en sí, pero todavía no he tenido tiempo de investigar mucho :)

      Un abrazo y muchas gracias.

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  5. Hola! Por fin he leído tus entradas de Svetlana. Escribes sobre ella con mucha emoción y eso inspira.

    Sinceramente debo decir que a este libro en particular le he dado la vuelta porque cuando escucho "Chernóbil" pienso en los datos "duros": números y kilómetros, eso da mucha pereza. Nunca me había detenido a pensar en qué pudieron haber visto los habitantes, qué pensaron, qué sintieron, cómo vivieron lo sucedido, en fin.. cuál fue la historia que no nos cuentan. Después de tu reseña, obviamente compro este libro en mi siguiente visita a la librería. Espero la entrada de "La guerra no tiene rostro de mujer". Saludos! :)

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    1. ¡Hola!

      Muchas gracias por leerlas y sobre todo por comentar, me alegra que te haya conseguido transmitir lo que significó para mí descubrir a esta escritora.

      Tienes razón con lo de los "datos", yo por eso me lancé a leer este libro, porque leí por ahí que no hablaba tanto de eso (lo menciona a veces de pasada) y tengo que decir que era cierto.

      Yo tampoco me había planteado nunca lo que pudieron sentir o pueden sentir actualmente las personas que tuvieron que vivir esta tragedia, y fue muy interesante leer el libro, porque aunque hay muchísimos testimonios, cada cual lo vivió a su manera y cuenta casi una historia diferente.

      Espero que si lo lees no te decepcione, ya me contarás. Ahora mismo tengo un poco parada la lectura de La guerra no tiene rostro de mujer, porque estoy un poco cansada/abatida con mi vida real y leer ese libro me pone todavía peor, así que lo he aparcado temporalmente, pero puedo decir que es muy interesante y, como en este caso, ofrece una visión sobre un tema manido (la II Guerra Mundial) que es completamente nueva (la visión de las mujeres).

      Un beso y gracias de nuevo.

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  6. ¡Hola!
    Tengo muchas ganas de leer este libro, pero creo que hay que ir mentalmente preparada para lo que hay escrito en esas páginas. Tal y como dices, son testimonios reales y eso hace que sea muy especial. Solo me queda por decirte que me ha parecido una reseña maravillosa y que se me ha encogido el corazón con todo lo que dices.
    Un beso :)

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    1. Desde luego, hay que ir mentalmente preparada (yo de hecho atrasé mucho su lectura, me duró casi tres meses, porque sólo leía cuando realmente estaba de un humor adecuado para ello, y lo mismo me está pasando ahora con "La guerra no tiene rostro de mujer"). Lo bueno es que al ser testimonios independientes, se puede leer a trozos o intercalando otros libros, por lo que este " problema" de encontrar el ánimo adecuando no te hace tener que dejar de leer por completo.

      Me alegra micho que te haya gustado la reseña, como digo fue mi libro favorito del año pasado y me hacia mucha ilusión tanto adoptar a la autora como intentar hacerla llegar a otros lectores que pudiese interesarles.

      Desde luego no es una lectura fácil y encoge el corazón, pero creo que merece la pena para saber más tanto sobre el estado soviético y su forma de pensar como sobre la forma en que se vivió la catástrofe por sus afectados directos.

      Muchas gracias por leer y sobre todo por tu comentario tan bonito.

      Un beso.

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