Relato: #OrigiReto2019 - Los consejos de la abuela, una aventura de Pist y Tacho. (Septiembre)

Érase una vez en un barrio una gran familia de gatos. Los había de tres colores —negros, blancos y marrones— y también de todas las edades, pues nacían camadas a pares. No eran gatos caseros y ricos; ellos eran... de otro estilo. Callejeros, bien curtidos tras el tiempo que habían vivido. Jugaban por los tejados y maullaban sin reparos haciéndose notar entre otros seres del lugar.

No necesitaban humanos como esos gatos aclimatados. Ellos eran más bien tigres: locos y medio invisibles. Cada cual tenía su vida pero a veces se reunían; normalmente para la cena, a colarse en la alacena. Allí robaban a espuertas: pan, atún, lomo y panceta. Luego se lo comían escondidos en alguna esquina, atesorando la mercancía entre bufidos y relamidas.

Cuando llegaba la noche, en cambio, volvían a ser amigos; tumbados en los pasillos o sobre el lomo de sus hermanitos. Entonces la vieja Tata, como era sabia y apañada, les ayudaba a dormirse narrándoles —maullido en ristre— secretos y batallitas de su vida y de sus amigas. O a veces también cantando algún viejo cuento chino que solía ser divertido.

Aquella noche en cambio fue extraña porque la historia no fue contada. No hubo cantos ni ronroneos, sólo un montón de consejos. La culpa fue de un problema con la gata Pist, la pequeña: había llegado llorando de jugar con un gato pardo. Aquello era más importante que el cuento ¡y que el alimento!

—Me ha dicho Pardo, el de al lado, que soy más fea que un pato. Ay es que me ha destrozado, Tata, abuela, ¡qué llorera! —dijo medio susurrando, sin encontrar toda su voz para gritar su indignación.

Mamá se puso nerviosa al ver a su pequeña tan rota, pero la abuela solo sonreía, como ella siempre hacia. Ni Pist ni su hermano Tacho sabían con gran certeza como lograba ella siempre realizar tremenda proeza. Siempre encontraba algo bueno, incluso en los horribles momentos. Era genial, la abuelita, pues sabía todo en la vida.

—Eso es que solo han mirado en el sitio equivocado. Mi nieta guapa querida, no hagas caso a tal tontería.

Tras un meditado silencio, la joven gata preguntó, llena de resquemor:

—¿Qué sitio puede ser ese, abuela, tan complicado de verse? —Se estaba atusando el pelo del bigote con gran mosqueo—. Si solo tengo una cara, ¡no es difícil encontrarla! ¡Está aquí, sobre mi lomo, al igual que la de todos vosotros!

Todos estaban atentos a la respuesta que tendría eso, pues ninguno de los pequeños había entendido el consejo.

—Estoy de acuerdo con Pist —dijo Tacho—, está ahí mismo, no es complicado. ¡Sin microscopio y se ve bien claro! Tiene dos orejas y ojos, una nariz, ¡y piojos!

Pist rió un poquito ante el chiste de su hermanito; pero seguía enfurruñada, triste y malhumorada.

—Os voy a contar un secreto que solo sabemos los viejos —dijo entonces la vieja Tata en un maullido muy quedo, envolviendo en misterio y recuerdos aquel importante momento—: en la cara no se ve nada, lo importante está en la mirada.

Todos los allí reunidos intentaron entender el dicho, pero no tardaron ni un momento en escuchar el descontento de la gatita más joven, que no estaba conforme:

—¿La mirada dices, abuela? ¡Ahora sí que estamos buenas! —dijo Pist, nada convencida del consejo que recibía—. Si tengo los ojos preciosos, ¡míralos, que hermosos y rojos!

La vieja mostró una sonrisa mientras Pist se aguantaba la ira. La Tata intentó ser cauta pues no quería enfadar a la pequeña, sino que comprendiese el problema. Lamió con cuidado sus morros para apaciguar su enojo.

—La mirada de el gato pardo, que no sabe lo que es de agrado, ¡no la tuya, tesorito, que no me habías entendido!

La joven gata miraba a su abuela sin entender nada. ¿Tendrá que ver, pensaba, su mirada algo con mi cara?

—No entiendo bien, abuelita, como puede ser que no sepa. Si lo dice será por algo, ¡no se lo va a estar inventando!

El resto de gatos miraban con curiosidad el intercambio, nadie sabía muy bien como acabaría aquél aunque estaba cantado que algo sacarían todos en claro.

—Puede ser que no esté viendo lo bueno que hay tras tus pelos. O a lo mejor sí lo ha visto pero no quiere decirlo. No podemos saber con certeza lo que pasa por su cabeza, pero lo que yo te digo es que ese bicho no está entendiendo ni un higo.

Pist soltó un pequeño maullido, animada, aunque poquito. Y el resto de sus hermanos sopesó aquello con cuidado.

—¿En serio lo crees abuela, o solo estás siendo buena?

—Claro que lo creo, hija, ¿cómo iba ser tan mezquina? El gato pardo no sabe lo que es bueno y lo que vale —siguió diciendo la abuela para atajar el problema—, porque tú eres bien preciosa, tal y como estás ahora. Si él no es ni capaz de verlo, ¿qué es lo que crees que pienso? Que el problema es suyo entero ¡por no entender ni un pimiento! No le hagas caso, cielito, y pregunta a otros amiguitos.

—Eso ya lo hice, abuelita. Dijeron que Pardo mentía.

—¿Entonces por qué no les crees? ¡Son tus amigos, te quieren! —dijo entonces su hermano Tacho, que era joven y vivaracho.

Pist se mantuvo en silencio, procesando el movimiento. La abuela tenía razón, era todo de cajón. Si siete gatitos decían que era guay y divertida y muchos siempre jugaban a sus juegos de lana y pana ¿por qué iba a darle importancia a lo que Pardo ladrara?

Su madre fue quien respondió a su pregunta sin voz, no necesitó ni escucharla, la respuesta estaba bien clara:

—Hija mía, mi cielo, mi ángel, es más fácil de creer lo que acaba por doler. Por eso siempre has de escuchar más a quien te pueda curar. Prométemelo, tesoro, que no harás caso a ningún tonto.

Y así lo hicieron Pist y Tacho, y todos sus demás hermanos. No iba a ser fácil, está claro, pero valía la pena intentarlo.



FIN


El relato que acabáis de leer está enmarcado en el Reto de escritura de #OrigiReto2019, tiene 1007 palabras y cumple los siguientes puntos del reto:
  • Objetivo: 10. Crea una fábula (cuento con moraleja en el que los personajes deben ser animales).
  • Objetos: 20. Un ángel. / 22. Un microscopio.
  • Para medallas: Feminista, por protagonista femenina cumpliendo Bechdel, aunque ya he completado esta medalla.
  • Podéis consultar las bases y apuntaros a participar en esta entrada de mi blog o en el de Katty.
  • Podéis encontrar todos mis relatos y pegatinas para el #OrigiReto2019 en esta otra entrada.
  • Podéis encontrar todos los relatos de todos los participantes en el #OrigiReto2019 en esta otra entrada.


  • ¿Qué os ha parecido el relato? Espero que hayáis pasado un buen rato leyéndolo. ¡Pronto más relatos dentro del #OrigiReto2019! Mientras tanto, es vuestro turno de opinar en los comentarios. ¡Muchas gracias por leer!

    10 comentarios:

    1. What a MARAVILLA, que bonico Stiby. Me ha encantado, lo he ido leyendo en tono Gloria Fuertes xD

      ¡Mis dieses!

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    2. ¡Me ha encantado! Como dice Neswi, what a maravilla. Qué narración tan melodiosa y bonica, de verdá.

      Y cuánta razón tiene la abuela, qué sabrán los tontos. El problema es cuando pasa mucho tiempo y de pronto la voz de los tontos está en tu cabeza y te dices tú sola las tonterías. Menos mal que, como dice la abuela, están ahí las amigas para decirte que eso no es así.

      ¡Un abrazo y enhorabuena por la hazaña del mes! XD. Lleva ese cangrejo con orgullo, jaja.

      PD: Qué fan soy de los nombres de Pist y Tacho.

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    3. Masterpiece! Genial relaro rimado que parecía que estaba yo leyendo un clásico pero guay xD me encanta la sabiduria popular gatuna y la familia bien avenida. Muy chula la historia y mira, si te digo que además has logrado hacer algo super distinto a lo que sueles y te ha quedado chapó, me crees? XD

      Hay un momento en el que pones de el gato pardo y no se se debería ser *del gato pardo* o *de "El Gato Pardo"* nada más ^^

      Un abrazote y bien hecho :P

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    4. Bravo! Madre mía y se te ocurrió el último día xD. Ya he hecho una rima sin querer jajaj
      Me ha encantado, parecía que estaba leyendo un cuento de los que leíamos de pequeñas, con sus dibujos y todo. El mensaje que transmite la abuela es admirable y la forma en la que lo has contado, más. Ahí todos los gatitos escuchando... me ha parecido muy tierno.
      Ojalá una segunda parte jejej
      Un saludo jefa :)

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    5. Que fábula tan bien narrada, que hasta melodiosa y todo, a pesar de según señalas estar improvisada. Te felicito, realmente es este tipo de cuentos los que me gustan,pues llevan siempre un significado educativo, como docente 20 puntos o una letra A como califican en mi país. Bravo. Y pienso que hasta más de una moraleja hay intrínseco allí.

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    6. Stiby, cielo.

      Qué locurón. Osea. Qué locurón. Me ha encantado, has logrado el estilo de cuento, de fábula, al 200%, y encima con una moraleja estupenda. Ojalá más abuelas como la de los gatitos que nos vengan a recordar que no hay que escuchar a los tontos...

      Te juro que casi estaba llorando al final, me encanta. Y además sólo he visto un fallo, que ya te ha comentado Katty. ¡Dame de esa adrenalina, por favor!

      Un besazo,

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    7. Buenas tardes

      Pues leí tu cuento el lunes, pero comento ahora. Con retraso como siempre.

      Una fábula muy bien conseguida, con una moraleja muy actual. Me ha gustado mucho, como es natural, las rimas que hay en el relato. Resulta complicado eso de ir buscando rimas y conseguir contar una historia coherente. Le da una sonoridad diferente a la narración.

      Bonita fábula. Un saludo.

      Juan.

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    8. Esta historia me interesa, es genial, ¿vaya sorpresa? No tanto, quizá, mi querida, pues, aunque casi el llanto me derriba, de la emoción expresada en esa hermosa moraleja, ya sé que tu encanto es parte de tu talento, como Slash con la guitarra al viento, disculpa la referencia vieja. Me encantan las historias rimadas (por si no te habías dado cuenta) y está es una pasada (no mereces una gamba, sino cincuenta). 😉

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    9. Hola!
      Me ha gustado el mensaje de la fábula y el contenido de todo el texto. Creo que has elegido muy bien el enfoque de la historia pero tengo que decirte que creo que no es el mejor relato tuyo que he leido. Creo que no llega a tener una buena rima ni tampoco una buena prosa, porque intentando alcanzar la primera has desvirtuado la segunda. Aunque eso seguramente ha sido a causa de la falta de tiempo para matizar. Aún así valoro positivamente el esfuerzo y pienso que tiene mucho mérito hilar toda la historia casi en verso, aunque sea asonante, sin perder la estructura básica de la fábula.
      Un abrazo!

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    10. Pues coincido con el resto de comentarios. Un cuento muy bonito y en el que nunca puede faltar una moraleja de la que aprender algo, en este caso una lección de vida que todos deberíamos aprender cuanto antes.
      Gracias!, nos has devuelto a nuestra infancia!

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