Relato: #OrigiReto2018 - Inconformista. (Noviembre 2)

Nota previa: Este relato está levemente relacionado con Noviembre #1: cuenta atrás, aunque pueden leerse en cualquier orden.

Aquellos extraños sueños donde podía ver no habían dejado de atormentarme durante los últimos diez años. Siempre comenzaban como escenas normales de mi día a día en las que prescindía de alguna herramienta de uso cotidiano como la navegación por voz en el ordenador o el bastón al caminar, y acababan de un modo u otro vaticinando mi muerte inminente.

Al principio incluso fui a psicólogos, gastándome una pequeña fortuna en sesiones y terapias. Ante el fracaso de éstas, probé con pitonisas y adivinas, sin mucho más éxito, por supuesto. Pronto comprendí que nadie podía explicarme ese extraño sentimiento de indefensión que llevaba a mi subconsciente a otorgarme en sueños una capacidad de visión que nunca había tenido ni, siendo sincera, necesitado. No me daban miedo los relojes ni los cronómetros que en la mayoría de mis pesadillas marcaban el final de mi vida, lo que me aterraba era ser capaz de verlos avanzar.

Relato: #OrigiReto2018 - Cuenta atrás. (Noviembre 1)

Su cuenta se eliminará el 26/11/2018.

Aquellas fueron las palabras que inauguraron mi mañana de trabajo. Se trataba del asunto del último correo entre la montonera de e-mails no leídos que debía atender sin falta. Me extrañó tanto encontrar un mensaje tan capcioso en el buzón de la empresa que, aún temiendo que se tratase de spam invasivo, abrí el contenido del e-mail.

Estimade amigue,

Su cuenta almenosestasvive@quenoespoco.com no se ha usado durante los últimos 30 años, 231 días, 6 horas y 43 minutos y se eliminará el día 26/11/2018, a las 00:00 GTM+1 (Europa central). Si desea mantener su cuenta, visite nuestra web www.almenosestasvive-quenoespoco.com para reactivarla. En caso contrario, puede ignorar este mensaje.

Disculpe las molestias. El equipo de quenoespoco.com.

Artículo #9: Concursos literarios y retos de escritura como motivación para escribir.

ESCRIBIR YA NO TIENE PORQUÉ SER UN TRABAJO SOLITARIO



Muy buenos días, queridos lectores. Hoy quisiera hacer una entrada más personal que, en el fondo, no lo será tanto. El título de la entrada es suficientemente explicativo como para no necesitar mucha introducción, pero aún así empezaremos por el principio.

La diferencia principal entre un concurso literario y un reto literario es que el primero viene motivado por el posible premio a ganar y el segundo, por el logro personal a obtener (que será simplemente haber escrito). Ambos pueden usarse como motivación para escribir, pero los concursos tienen el aliciente de que habrá alguien detrás valorando tu trabajo y que, quién sabe, tal vez puedas salir seleccionada y premiada de ellos; y por tanto con mucho más ánimo para seguir adelante.

Pero, en esencia, a mí ambas cosas me han servido muy bien como motivación y son algo que recomiendo probar al menos una vez en la vida, a todos los escritores que empiezan (y a los que siguen).

Para ello, quisiera hablaros de mi experiencia en estos retos y concursos, coger aquellos a los que me he presentado y desglosarlos un poco para que veáis que en mi caso, una cosa llevó a la otra y he logrado gracias a ellos escribir cada año un poquito más. Espero que os resulte interesante y que os motive para intentarlo, si aún no lo habéis hecho y el mundo de las palabras os tienta desde una esquina del subconsciente.

Relato: #OrigiReto2018 - Secreto Real. (Octubre 2)

Nota previa: Este relato está levemente relacionado con Octubre #1: Faisán de pobre y vino de barrica, aunque pueden leerse en cualquier orden.

La escueta comitiva que transporta a Isabel, reina de Castilla, y a su esposo el Rey de Sicilia y Castilla y príncipe de Aragón, Don Fernando, se encuentra a tan solo media hora de Toledo. Viajan de incógnito y de noche a petición de la reina, flanqueados por solo cuatro guardias a caballo. Los caminos no son seguros en estos tiempos convulsos pero Fernando, años atrás habiendo aprendido a no menospreciar las extrañas decisiones de su esposa y sabiendo que tras ellas hay siempre cuestiones de Estado, ha acatado hasta ese momento sin preguntas o siquiera mostrar duda en su semblante. Pero por fin se aviene a intervenir.

—¿A qué viene viajar en tan indignas condiciones, Isabel? —Una urraca grazna en la lejanía cuando el Rey pone un preocupado brazo rodeando los hombros de su esposa, amante y madre de su hija.

Ella le mira, con los ojos bien abiertos, brillantes de dudas e incertidumbre. ¿Qué pensará Fernando de su infamia, de su blasfemia? No merece el apodo que los ciudadanos comienzan a atribuirle: Reina Católica. Más bien hereje e impía, mujer pecadora y de poca honra, infiel, dispuesta a hacer tratos con el mismo demonio en sus intereses propios y los de su familia. Así se siente.